Metas, Esfuerzo y disciplina
Por Lizzy Picado | 19 enero, 2017

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La Ley de la Correspondencia

Escrito por Miguel Arguedas el 31 marzo, 2014
La Ley de la Correspondencia

“Como es adentro, es afuera”

La ley de correspondencia es quizá la más importante de todas y es en muchos sentidos una ley que explica muchas otras leyes. Establece «que lo que hay afuera es una proyección de lo que hay adentro».

En tiempos de Abraham el maestro Hermes Trismegisto aseguraba que toda la información sobre un hombre se podía encontrar en solo una gota de su sangre y que dentro de cada hombre se hallaba representada la totalidad del universo. Formuló entonces un principio al que llamó La Ley de la Correspondencia  que decía: “Como es arriba es abajo, y como es abajo es arriba”. Con estas palabras Hermes instituyó un método deductivo que nos viene a decir que tu mundo exterior es un fiel reflejo de tu mundo interior. Esta ley declara que puedes saber lo que está pasando dentro de ti con solo fijarte en lo que está pasando a tu alrededor.

Y esto ocurrió tres mil años antes que nuestros científicos modernos  llegaran a las mismas conclusiones por medio de las matemáticas. Toda la dinámica de la vida es un ir de adentro hacia afuera. Tu mundo externo expresivo se corresponderá con tu mundo interno pensante y emocional.

La Ley de la Correspondencia tiene aplicaciones sin fin. Por ejemplo: considerando en un hombre el cuerpo físico como el “abajo” y su mente como el “arriba” decimos: “como es el pensamiento de un hombre así es su cuerpo”. Puede ser: “mente sana en cuerpo sano”, o cuerpo enfermo como manifestación de pensamientos distorsionados. Afortunadamente en las enseñanzas de Hermes “el tres veces sabio” la enfermedad viene de la mano con el remedio: “Cambia el pensamiento y sanarás tu cuerpo”.

Es evidente que en un hombre existen aspectos visibles e invisibles. Todos podemos palpar el cuerpo físico, pero no hay forma de ver o tocar un pensamiento. Solamente podemos deducir que este existe por los efectos que produce.

Tu mundo externo de relaciones vendrá determinado por la persona que lleves dentro; o sea, por tu verdadera personalidad interna. Tu salud será la que configuren tus actitudes mentales internas. Tu mundo exterior de logro económico e ingresos irá parejo a tu mundo interno de pensamiento y preparación. La forma en que la gente responda y reaccione ante ti será un reflejo de tu actitud y comportamiento hacia ella.

Tu forma de conducirte corresponderá en todo momento con tu estado mental. Cuando te sientas positivo, confiado y creas que controlas tu vida, tu hogar y tu lugar de trabajo estarán bien organizados. Si el trabajo te agobia, te sientes frustrado o no eres feliz, entonces tu casa, tu lugar de trabajo e incluso el armario donde guardas tus cosas reflejarán el estado de desorden y confusión que te invade. En cualquier parte puedes percibir los efectos de esta ley de correspondencia.

En el cuerpo humano todo es mente. Cada célula es inteligente y guarda la información que corresponde. Además tiene la habilidad de comunicarse instantáneamente con las demás células. Estas capacidades son reales, pero no podemos verlas ni tocarlas. Por ejemplo: nos golpeamos el dedo gordo del pié e inmediatamente el sistema nervioso y el cerebro lo saben. Como resultado el dedo golpeado recibe la dosis adecuada de aquello que necesita para cicatrizar la herida y combatir una posible infección.

Todo se manifiesta desde el interior hacia el exterior. El gran error que cometen muchas personas es que se dedican más bien a hacer que a ser. Creen que pueden conseguir las cosas que quieren practicando ciertos métodos y técnicas. Al final se dan cuenta de que una práctica adecuada es necesaria pero no suficiente. Debes procurar cambiar. Tienes que convertirte internamente en una persona distinta si quieres conseguir externamente resultados diferentes. Y ten presente que este cambio de personalidad no se puede fingir por mucho tiempo, si es que se puede fingir.

La mayoría de las personas tratan de mejorar o cambiar algunos aspectos de su vida intentando que sean los demás los que cambien. No les gusta lo que ven reflejado en el espejo de su vida y se empeñan en darle brillo al espejo en vez de cambiar lo que realmente muestra el reflejo.

Siempre te manifiestas ante los demás como realmente eres. Raras veces puedes engañar a alguien. Y la única forma que tienes de cambiar las cosas externas es cambiar las cosas internas.

Una de las más trascendentales preguntas que puedes hacerte es: ¿Qué clase de persona tendría que ser para ganarme el respeto de la gente que me interesa y para llevar la clase de vida que deseo llevar?

La ley de la correspondencia constituye el principio fundacional de casi todas las religiones y escuelas del pensamiento y es la clave de la libertad personal y de la felicidad. En otras palabras, la autopista hacia el éxito y la satisfacción.

Sólo hay una cosa en el mundo que podemos controlar: la forma de pensar. No obstante, cuando controlamos completamente el proceso intelectivo, también estamos asumiendo el control de todos los aspectos de nuestra vida. Pensando y hablando únicamente de lo que queremos y negándonos a pensar o a hablar de lo que no queremos, nos convertimos en los arquitectos de nuestro propio destino.

Toda casualidad es mental. Si cambias tu modo de pensar cambias tu vida.

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