Actitud cuando las cosas van mal
Por Lizzy Picado | 2 julio, 2018

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Las mujeres los prefieren perros

Escrito por Miguel Arguedas el 19 noviembre, 2013
Las mujeres los prefieren perros

Las mujeres los prefieren perros

En “Sé un hombre más perro” opiné sobre la estupenda oportunidad que tenemos de ser mejores personas, si aprendemos algo de la extraordinaria naturaleza de los perros. He aquí dos comentarios de los lectores que enriquecen aún más el tema:

El: “-Su analogía es muy interesante, pero un perro es una bestia irracional domesticada, mientras que la raza humana tiene una inteligencia muy superior, así que es el hombre el que educa al animal y no al revés…”.

Ella: “-Aunque prefiero los gatos, un perro es un compañero fiel, agradecido e incondicional. En cambio los hombres son interesados, egoístas, groseros e insensibles. Se creen superiores, pero están muy lejos de parecerse a los perros…”

El hombre educa al perro

Ciertamente es el hombre quien domestica al perro para amarlo y no para que éste le pueda amar, para que el perro le sirva y no para servirlo a él. Pero los intereses del perro no son sacrificados en pro de los intereses del hombre. Una de las finalidades (que el hombre ame al perro) no puede lograrse plenamente a menos que el perro, a su modo, también lo ame; y el perro tampoco puede servir al hombre a menos que éste, de manera diferente, también le sirva.

Ahora bien, precisamente porque el perro es, según criterios humanos, una de las “mejores” creaturas irracionales apropiadas para ser amadas por el hombre —amado, por supuesto, con el grado y tipo de amor adecuados para tal objeto y no con exagerado antropomorfismo—, éste interfiere con su naturaleza y lo vuelve capaz de inspirarle cariño.

En su estado natural, el perro tiene olor y hábitos que le privan del amor del hombre; éste lo baña, lo domestica, lo entrena y de esta manera, se le hace posible quererlo. Todo este procedimiento haría al perro—si pudiera razonar— tener serias dudas acerca de la “bondad” del hombre; pero el perro domesticado y admitido por gracia a un mundo de afectos, lealtades y comodidades, muy por sobre su destino animal, no tendría tales dudas.

Debe tenerse en cuenta que el hombre, se toma todas estas molestias con el perro y le causa todos esos sufrimientos, solamente porque vale la pena; razón por la que el hombre no domestica a un sapo ni baña a un grillo.

Las mujeres los prefieren perros

Como hay para todos los gustos, algunas mujeres optan por hombres más pequeños, aunque que otras prefieren razas vigilantes de mayor tamaño. Hay quienes se fijan en la casta o presumen el pedigrí mientras otras apuntan a una variedad de hombre más hogareña. También existen las que exigen pureza en el linaje y están las más compasivas quienes amparan la simpatía del hombre callejero.

Pero dado que en las relaciones afectivas, ellos no son adoptados en edad “cachorro”, arrastran hábitos y costumbres, que le privan del amor pleno de una mujer. Por eso ella se toma todas las molestias para seducirlo, darle afecto, entrenarlo, y de esta manera, poder ofrecerle amor.

Todo este procedimiento de cambio haría al hombre tener dudas acerca del “afecto” de la mujer; pero, el hombre amado descubre un mundo de caricias, lealtades y placeres muy por sobre su destino masculino, y no duda ni sacrifica sus intereses, sino que es feliz y sabe que vale la pena consentir.

Sea cualquiera el gusto, las mujeres prefieren hombres capaces de inspirar cariño, de ofrecer lealtad, de ser incondicionales, sencillos, fieles, solidarios y compañeros. Y dado que la finalidad del hombre es ser amado, quizás no haya mejor modelo a seguir que la magnífica naturaleza del perro.

Conclusión

Sucede que en verdad el mérito de esta analogía reside en que la relación entre un humano y un perro, se efectúa básicamente por consideración al hombre y no al revés. De igual forma en las relaciones de pareja, se trata de la construcción de un hombre sin resistencia ni pensamientos deliberados, que pueda inspirar confianza, seguridad y simpatía, pero que además pueda cautivar el corazón de toda mujer.

Cuando un hombre accede a un grado de flexibilidad, en realidad busca ser amado, algo que no puede lograrse plenamente a menos que también aprenda a amar y servir a su amada.

A toda mujer le gusta sentirse acompañada y querida, por eso prefiere un hombre de corazón humilde, que le sepa corresponder. Entonces quizás convenga dejar de juzgar quien es superior y adoptemos el sabio y efectivo comportamiento irracional del mejor amigo del hombre, convirtiéndonos en el mejor amigo de la mujer.

“Todo el conocimiento, la totalidad de preguntas y respuestas se encuentran en el perro”. Franz Kafka (1883-1924) Escritor checoslovaco.

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