Metas, Esfuerzo y disciplina
Por Lizzy Picado | 19 enero, 2017

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No propicie la agresividad

Escrito por Karol González el 12 diciembre, 2011 2 Comentarios
No propicie la agresividad

Padres y maestros hablan constantemente sobre lo difíciles, agresivos, irrespetuosos y rebeldes que son los niños. El irrespeto y la rebeldía son formas pasivas de agresividad, pero las hay activas como la expresión física representada por golpes, arañazos, empujones, etc. y también verbal como gritos, insultos, etc.).

¿Pero qué es la agresividad? Bandura (1973) dice que “socialmente es una conducta perjudicial y destructiva” y es importante tomar en cuenta que esta conducta perjudicial, debe ser consciente e ir dirigida hacia un individuo, grupo u objeto.

De esta forma cuando hablamos de niños pequeños, menores de cinco años que son agresivos; debemos preguntarnos primero si ellos son conscientes que están cometiendo algún tipo de agresión, o si es el resultado de lo que ven actuando por imitación. Los niños pequeños imitan a los adultos, sean estos padres, hermanos o abuelos. Ellos aprenden a expresarse a través de lo que viven diariamente con estas personas y que les es significativo.

Si de pequeño se vive en un ambiente agresivo, es esperable que cuando sean niños más grandes y adolescentes, la forma de expresar el enojo y la frustración sea con agresividad, y ahora sí, de forma consciente. A no ser que la agresividad esté asociada a algún tipo de disfunción o una lesión cerebral; el ambiente sociocultural en el cual se desenvuelve el niño puede ser reforzador de la conducta agresiva.

Algunas veces los padres tratamos de forma agresiva a los niños y reforzamos estas conductas sin siquiera darnos cuenta; lo hacemos por costumbre o porque así se nos trataba cuando éramos niños. De tal forma que vamos moldeando estas conductas agresivas; el niño va aprendiendo sobre la utilidad que tienen en otros ámbitos en los que se desarrollan como en la escuela, con los amigos, etc.; de forma que va poniendo a prueba su conducta para identificar los resultados de su forma de actuar.

¿Qué situaciones dentro de la familia podrían incentivar la agresividad en los niños?:

  • Padres que dan demasiadas libertades a sus hijos, que no los contienen, ni ponen ningún tipo de límite o muestra de interés. Esto promueve actitudes agresivas en demanda de falta de atención o por la necesidad de algo que les defina su comportamiento y campo de acción.
  • Los padres hostiles y poco afectuosos, que desaprueban al niño e incluso utilizan el castigo físico o verbal como son los insultos.
  • La incongruencia en el comportamiento de los padres, que desalientan el castigo físico, pero para contenerlo lo utilizan.
  • La inconsistencia en los padres, quienes algunas veces utilizan el castigo físico o de otro tipo ante conductas inadecuadas de los niños y otras veces los ignoran, no marcando una pauta clara para el niño. De forma que hay una incoherencia entre lo que debe y no debe hacer.
  • Las relaciones deterioradas entre los padres y que lastimadas y expresadas frente a los niños.
  • Las reprimendas poco razonables también lo son. Un excesivo castigo en un momento no necesario, puede provocar resentimiento en el niño y traer conductas no adecuadas después.
  • Un ambiente agresivo puede provocar modelos negativos. Un barrio por ejemplo donde hay mucha agresividad, hace en casos que el niño aprenda que la agresividad es una forma de sobrevivencia o de lograr sobresalir frente a los demás.

Hay variedad de técnicas que se pueden utilizar para moldear una actitud y una conducta positiva en los niños. Esto los iremos aprendiendo en siguientes entregas. Pero veamos algunas cosas que los adultos debemos tomar en cuenta:

  1. Debemos estar claros que a no ser por alguna lesión o causa física, la mayoría de comportamientos agresivos en los menores se deben al ejemplo y trato que reciben. De forma que no hay que decir “estos niños de hoy en día sí que son agresivos”; ¿no será más bien que estos niños de hoy en día viven en una sociedad y familia con modelos más ofensivos?
  2. Hay que fortalecer conductas adecuadas. Pero para esto, debemos analizar los comportamientos que como padres y adultos practicamos, debido a que somos el modelo más importante para nuestros jóvenes.
  3. Ayudemos a los niños y jóvenes a desarrollar habilidades cognitivas que les permitan controlar su conducta y no reaccionar impulsivamente ante las diferentes situaciones.
  4. Recompensemos y estimulemos todo acto positivo alcanzado por el niño. Algunas veces damos demasiada importancia a los aspectos negativos y no alentamos y estimulamos las conductas positivas y los logros de nuestros hijos.

Este es un tema amplio y muy importante; pero para terminar esta entrega, cuando se le presente alguna situación conflictiva con cualquier persona, amigos, familia, pareja, hijos; practique la calma, cuide sus gestos, su postura, el tono de la voz, etc. No refuerce las pataletas y los berrinches. Ofrezca instrucciones claras, y razones justas; para no crear una ambivalencia en el comportamiento suyo y del niño.

“Sea un modelo positivo para todas aquellas personas que son parte de su vida”.

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2 Comentarios »

  • Rebecca Q dice:

    Considero que algunas veces nos tornamos algo agresivos por las diferentes situaciones y presiones que diariamente vivimos, talves vamos de prisa y de pronto alguien se brinco un alto o de talves alguien nos grito etc, sin embargo esto no debe justificar que continuemos con dicha conducta considero que debemos hacer un esfuerzo para que estas situaciones no distorcionen nuestra paz, tratemos de controlarnos como claramente lo indica el articulo para no seguir propiciando la agresividad que por situaciones como estas nos llevamos a nuestros hogares y que de ahi claramente se extiende a nuestra sociedad.

  • Ciertamente, las situaciones que se nos presentan todos los días a veces hacen que nuestro estado de ánimo cambie y nos comportamos agresivos e intransigentes; con ello lastimamos a otras personas y a nosotros mismos.
    Por eso es importante recordar, que nada merece tanta importancia, como para que nos convirtamos en seres que hacen daño a los demás y sobre todo a nuestros propios hijos. Además, la agresión devuelve agresión, y debemos frenar esa cadena y ser mejores personas todos los días y un buen ejemplo para los más jóvenes.

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